La puerta de madera antigua que se ve en la imagen de la casona de calle Francia 210, en San Nicolás, ya no existe más. Era la casa de la familia Corradini. Ya fue demolida, pero resguarda un capítulo imborrable de la cultura y la memoria local. Detrás de ese zaguán funcionaba la sala donde ensayaba la última alineación del grupo Irreal, una de las bandas fundamentales en la gestación de la posterior Trova Rosarina. En la vereda nicoleña posaron para la cámara del realizador Mario Piazza cinco músicos que marcaron una época antes de que la persecución de la última dictadura militar forzara su disolución.

Domingos de ensayo entre Rosario y San Nicolás

La rutina musical de los fines de semana modificaba por completo la dinámica de la familia… y de los vecinos. El guitarrista nicoleño Mario “Beto” Corradini recuerda que los integrantes que residían en Rosario, el cantante Juan Carlos Baglietto y el tecladista Juan Chianelli, llegaban a la estación de trenes o a la terminal de colectivos alrededor de las diez de la mañana. Tras el reencuentro, los músicos atravesaban el zaguán de la casa, un patio largo e ingresaban a la sala de ensayo. Ensayaban hasta el mediodía y luego de un almuerzo compartido, el grupo se instalaba a tocar durante largas horas hasta el atardecer, cuando los rosarinos regresaban a su ciudad.

En la histórica fotografía tomada en Francia 210, el grupo quedó retratado en dos planos. Abajo, sentados sobre el escalón de acceso, aparecen el baterista Manuel Wirtz a la izquierda y el tecladista Juan Chianelli a la derecha. De pie, detrás de ellos, se ubican Sergio Sainz, Mario Corradini en el centro y Juan Carlos Baglietto a la derecha. Era un período de plena ebullición artística donde el grupo llegó a compartir escenarios de gran convocatoria en Buenos Aires, como la cancha de Vélez Sarsfield junto a Norberto “Pappo” Napolitano.

Del debut en 1976 al hostigamiento de los servicios de inteligencia

El origen de la agrupación se remonta a 1976 en la ciudad de Rosario. Tras varias formaciones, luego de la salida de Abonizio en 1978 para iniciar su camino solista, la llegada de Juan Carlos Baglietto aportó una presencia escénica determinante. Con el respaldo de agrupaciones independientes como M.I.A., el proyecto comenzó a tocar con frecuencia en Capital Federal y el interior del país, alternando funciones con grupos como Redd, Trigémino y Agnus.

Hacia finales de 1979 se consolidó la tercera y definitiva etapa con el ingreso de los nicoleños Corradini y Wirtz. Las composiciones adquirieron un compromiso explícito con la realidad social del país, utilizando recursos poéticos para eludir los controles de censura. Sin embargo, la vigilancia estatal no tardó en hacerse presente. Las presiones e intimidaciones directas por parte de agentes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) precipitaron el final de la banda. El recital de despedida se llevó a cabo en el Anfiteatro Municipal de Rosario bajo la denominación transitoria de Baglietto y su grupo, antesala inmediata del fenómeno masivo que explotaría poco tiempo después.

Durante casi cuatro décadas, la obra de Irreal sobrevivió como un mito transmitido de boca en boca sin discos oficiales en la calle. Ese vacío concluyó en 2018 cuando el sello discográfico BlueArt Records rescató y publicó un material de diez pistas con registros en vivo y temas inéditos, devolviendo al patrimonio colectivo la memoria sonora de una formación clave para el rock nacional y la historia cultural de San Nicolás.

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