Por Javier Tisera y Walter Alvarez
Fotos: Archivo General de la Nación
Un nicoleño llamado Segundo Sombra
La reciente presentación de la reedición facsimilar de Don Segundo Sombra, impulsada por la Universidad Nacional de San Antonio de Areco y el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes al cumplirse el centenario de la publicación original de 1926, devolvió a la escena pública la trascendencia de la máxima obra gauchesca nacional. Más allá del valor patrimonial de este rescate editorial que reproduce el trabajo de la imprenta de Francisco Colombo, la conmemoración vuelve a encender un debate histórico que lleva décadas: el verdadero origen del hombre de carne y hueso que inspiró la novela. Segundo Ramírez, inmortalizado por Ricardo Güiraldes, es hoy el centro de un reclamo identitario que divide a tres localidades bonaerenses y santafesinas, con pruebas documentales contundentes que sitúan a San Nicolás de los Arroyos en el corazón de la controversia.
San Nicolás siempre estuvo cerca
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| Segundo Ramírez en medio de la mateada con sus compañeros jornaleros en “la casa de los peones” de la Estancia de Guiraldes. |
Durante décadas, la tradición literaria asoció el natalicio de Ramírez a la localidad santafesina de Coronda, ciudad que en la década de 1980 incluso impulsó un proyecto legislativo para erigirle un monumento como símbolo del gaucho provincial. Por otro lado, San Antonio de Areco representa el escenario definitivo de su vejez, su labor rural y su fallecimiento ocurrido el 20 de agosto de 1936. Sin embargo, los registros documentales más antiguos y las investigaciones de campo desbaratan el relato oral y ponen el foco en el norte bonaerense, donde el propio peón rural dejó asentado su testimonio en vida.
El documento que confirma el origen nicoleño
La prueba documental decisiva surgió a mediados de los años ochenta gracias a los investigadores sampedrinos Américo Piccagli y Zulma Taurizano, integrantes del Centro de Estudios Históricos de San Pedro, cuyos hallazgos fueron difundidos en la revista Todo es Historia de Félix Luna y analizados por el historiador Santiago Chervo en su libro Crónica de San Nicolás de los Arroyos.
Al revisar los libros del Registro Civil sampedrino, los investigadores hallaron el acta matrimonial del 2 de febrero de 1891 (folio 9). En dicho documento oficial, labrado ante el funcionario Antonio Mendoza, el resero compareció a los 32 años y declaró de puño propio ser “nacido en San Nicolás de los Arroyos”, jornalero, e hijo de Juan de Dios Ramírez y Venancia Rodríguez, ambos fallecidos también en suelo nicoleño. Como bien puntualiza Chervo en su obra, se trata de una manifestación personal realizada por Ramírez en plena juventud y lucidez, lo que otorga un sustento probatorio irrefutable a su origen local frente a la falta de constancias documentadas en los archivos de Coronda.
Un debate que interpela a la memoria de San Nicolás
A pesar de que los censos y padrones rurales de finales del siglo XIX confirman su residencia y trabajo en estancias sampedrinas como “El Algarrobo” y “El Descanso”, antes de su traslado definitivo a los pagos de Areco, la figura de Segundo Ramírez continúa ausente en la nómina de personalidades destacadas de San Nicolás de los Arroyos. El centenario de la obra cumbre de Güiraldes no solo celebra una pieza clave de las letras argentinas, sino que abre una oportunidad histórica para que la comunidad nicoleña rescate los documentos del archivo y reconozca formalmente a su paisano más célebre.



