Por Walter Alvarez
Una charla ínitima con Daniel "Pipi" Piazzolla. El baterista recuerda el apoyo de su abuelo Astor, la ruptura con los mandatos tradicionales de los 90 y el éxito de Escalandrum. Un recorrido que une la herencia del tango revolucionario con su propia identidad musical y su pasión por River Plate.
Sabemos que tenés familia en San Nicolás
Pipi: Sí, mi familia en San Nicolás son los Zanini. Sandro Zanini, su mujer Chani y sus hijas, que son mis primas. Sandro es el hermano de mi mamá, mi tío.
¿Venías de chico a San Nicolás?
Fui algunas veces y después, más que nada, fui tocando. O sea, siempre desde
que empecé a tocar como profesional siempre estuve muy ocupado, desde el año
93, y visito a la gente cuando tengo shows, básicamente. Siempre me gustaría
tener algunos días libres para quedarme o hacer algo, pero siempre tengo que
salir corriendo de un lado a otro.
Hay un dato llamativo de tu biografía y es que si bien vos pertenecés a una familia de músicos ellos no querían que vos fueras músico cuando eras chico.
Querían que fuera músico, pero que hiciera otra cosa "por las dudas". No es que tenía prohibido tocar la batería. Decían: "Sí, vos tocá, armá, seguí por acá, pero por las dudas estaría bueno que hagas otra cosa por si te llega a ir mal, o si no llegás a fin de mes". "Mirá que a papá le fue mal, al abuelo le pudo ir bien recién sus últimos ocho años de vida", me decía mi viejo y todo ese fantasma iba dando vueltas. Esto fue a principios de los 90. La gente solamente hacía las carreras tradicionales. Hoy en día es mucho más diverso, hay fotografía, te podés dedicar al cine, a la música... pero en esa época era o abogado, o dentista, o arquitecto. Era fuerte porque, bueno, a mí me pasó: estuve un día en la universidad y me fui.
Pero elegiste la carrera de Marketing, también era medio marginal el tema. No
elegiste abogacía ni medicina.
No, elegí Marketing porque estaban todos mis amigos de la escuela ahí y fue
como una continuación del secundario. Aparte, Marketing en esa época era como
la carrera del futuro, era una de las primeras carreras diferentes que
aparecían. Entonces me enganché ahí y duré un día. El primer día de clase
escuché la clase y me fui. Y ahí decidí seguir con la música. Después tuve un
montón de alumnos durante la década de los 90, sigo dando clases, y mis alumnos
en esa época tenían todos problemas con los padres porque estudiaban batería, y
ahora ninguno. Ahora es apoyo total. O sea, si se quieren dedicar a la batería,
se pueden dedicar, así que cambió bastante la cosa.
Sí, bueno, de hecho acá en San Nicolás tenemos una Escuela de Arte
que tiene más de 500 alumnos en todas las disciplinas artísticas. Una de las carreras
más convocantes es música también, y los padres auspician ahora que los chicos estudien música cuando antes
era considerada solo un hobby.
Yo creo que ahora los padres quieren que sus hijos sean felices y que hagan
lo que les gusta, no que sean como papá o como mamá. Como decía Fontanarrosa, cuando le preguntaban qué quería que fuera su
hijo cuando fuera grande, y él respondía: "que cuando los amigos lo vean
venir se pongan contentos".
Tu abuelo, el Gran Astor, fue quien te regaló tu primera batería.
Mi abuelo se enteró de que yo hacía un año y medio estudiaba batería y no tenía batería y me la regaló. O sea, un gesto increíble. En realidad me entregó el dinero para ir a comprarla. Me invitó a su casa a tomar el té -él vivía bastante cerca de donde yo vivía- y me llevó al cuarto donde él tenía el piano, donde componía la música, y me dio un sobre y me dice: "Tomá para que te compres tu primera batería". Y bueno, ahí obviamente fue muy grosso para mí, muy emocionante, no me lo esperaba. Así que gracias a él pude empezar a aplicar los ejercicios que me pasaba mi profesor en una batería.
¿Cuántos años tenías?
Y ahí más o menos 17. Había arrancado a los 15, y de chico hice piano
clásico, tocaba música clásica.
¿llegaste a tocar algo, a compartir algunas notitas con tu abuelo?
No, no. Me hubiera gustado, pero justo se enfermó y creo que en esa misma gira le agarró el infarto cerebral y bueno, ahí
ya cambió todo.
¿Cuándo vos tomaste conciencia de que tu abuelo era ese genio de la música?
Desde que nací. Siempre lo percibí así. O sea, yo crecí con esto, no sé cómo es
de otra manera. Crecés con un tipo así en la familia y ya vas al jardín y te
preguntan de tu abuelo, y en la primaria, en la secundaria, cuando terminan los
shows, los vecinos... no sé cómo sería de otra manera.
¿Y te gustaba eso? ¿Te gustaba que te preguntaran y te consultaran sobre tu
abuelo?
Sí, claro. Si no, no estaría hablando acá con vos. Tal vez me hubiese dedicado
a otra cosa o estaría peleado con la vida.
¿Cuándo empezaste a tener la percepción de que tu abuelo hacía ese tango revolucionario, distinto?
Desde que nací, porque cuando yo tenía 3 o 4 años mi papá tocaba en la banda de
mi abuelo. Así que yo iba a los ensayos, iba a los conciertos, veía las peleas,
toda la controversia... siempre fue mi música favorita, además. Y lo sigo
escuchando, me encanta. Aparte de Piazzolla podés descubrir un montón de cosas
porque como tiene casi 3.000 canciones escritas, hay un montón de cosas que no
conocemos ni vos, ni yo, ni un experto.
Y además su música, hasta la más conocida, se va reinterpretando permanentemente. No es lo mismo la escucha que uno le ha hecho a Piazzolla cuando tenía 13 años que la que le puede hacer cuando tiene 60. Y vos, con tu grupo, Escalandrum, hacés también una reinterpretación de la música de Astor.
Escalandrum lo formé en el año 99, pero para hacer música propia. Durante
10 años estuvimos haciendo música original, habíamos grabado seis discos,
teníamos varias giras europeas tocando nuestra propia música. Y en el año 2010
a mí se me ocurre hacerle un homenaje a mi abuelo porque veía que todo el mundo
hacía Piazzolla igual que como tocaba Piazzolla, o sea, las mismas partituras
originales. Entonces a mí se me ocurrió que con un ensamble como Escalandrum,
que ya tenía 10 años recorridos y que sonaba bastante bien, podíamos hacer un
homenaje a Astor Piazzolla sin la necesidad de utilizar un bandoneón, ni
violín, ni nada. Entonces ahí armamos el disco Piazzolla Plays Piazzolla, disco que tardamos seis
meses (yo quería que esté todo perfecto, me la jugué fuerte en esa apuesta). Y
bueno, con ese disco ganamos el Gardel de Oro compitiendo contra Babasónicos y
Miranda y nos fue muy bien. Después hemos hecho dos discos más de Piazzolla:
uno que se llama Piazzolla 100
para el centenario de mi abuelo y otro con Elena Roger que se llama Proyecto 3001. Escalandrum
tiene 16 discos, de los cuales tres son de Piazzolla, uno de música de Mozart y
Ginastera, dos de música de María Elena Walsh y después todo el resto es música
propia. Sacamos un nuevo disco que se llama Piazzolla 74, que lo grabamos en vivo en el Teatro
Colón, que es toda música de mi abuelo del año 74 (el disco de
Gerry Mulligan y el disco Libertango).
Después tenemos preparada la salida de un disco de música instrumental para este año que grabamos en Mallorca, España. Y para
fin de año también tenemos otra sorpresa. Este años Escalandrum va a cumplir 1.000 shows.
No quiero dejar pasar esta pregunta porque me parece que para
vos es importante: sé que sos fanático de River y que compusiste un tema inspirado en Gallardo.
Sí, "La Gallardeta". Tengo varios: uno que se llama "La Gallardeta", tengo uno que se llama "River Plate" y otro que se llama "Estadio Monumental". Pero bueno, el más famoso es "La Gallardeta", que está dedicado a Gallardo.
Me llamó la atención que la música está inspirada en la forma en
que Gallardo tiene de dirigir al equipo.
Sí, del estilo de juego. Hice una interpretación del estilo de juego de
Gallardo y lo transcribí a la música.
Nota: la entrevista fue realizada el año pasado y su redacción fue adaptada para ser publicada este año
