lunes, 4 de mayo de 2026

La Casita de Tati un lugar de contención para juventudes en problemas de la zona norte. Su historia y su impacto social

Por Walter Alvarez

La Casita de Tati representa un pilar fundamental para la contención de la niñez desde hace casi tres décadas. La institución nació en 1998 por iniciativa de la señora Rodríguez, conocida afectuosamente como "Tati", quien llegó a la ciudad para trabajar como directora de otra entidad y decidió plasmar su proyecto solidario en un barrio nicoleño. Lo que comenzó como un hogar convivencial bajo la órbita del entonces Tribunal de Menores, se transformó en un espacio de referencia que llegó a albergar a 17 niños de forma simultánea, brindando no solo techo, sino un entorno familiar directo. En esta entrevista Lucía cuenta la historia de esta institución barrial fundamental para la ciudad. 

Lucía Toledo nos contó como fueron los comienzos de la institución 

Tati es la señora Rodriguez, que funda la Casita en el año 98. En ese momento se abre como "Hogar convivencial". Derivaban a los chicos del Tribunal de Menores. Había venido a trabajar acá a San Nicolás como directora de otra institución, se conoce con la gente de la barriada, formaron una amistad y ella dijo: "Acá voy a plasmar mi proyecto". ¿Y dónde lo plasmó justo? En la cuadra de mi casa. Me quedaba bien (risas).Yo entré porque me invitaron a compartir con los chicos, a ir a bañarlos, a llevarlos al jardín. En ese momento había cinco o siete. Pero llegamos a tener 17 viviendo. Después paso a integrar la comisión directiva. Yo tenía mis hijos chiquitos, obviamente no los dejaba de lado, me los llevaba. En un momento Tati me plantea que tenía a sus papás muy viejitos en la localidad de Pipinas y que se tenía que volver a sus pagos. Yo decía: "¿Qué hago? Yo no sé hacer nada de esto más de lo que vengo y ayudarte. En realidad me dolió que se fuera, pero yo me fui quedando. Si no sabía hacer algo iba a la Delegación del Menor o iba al Tribunal y me explicaban. Y yo aprendí todo lo que sé de la mano de esos cinco o siete nenes, porque yo quería hacer algo para ellos. De hecho lo hice, creo. Hoy son hombres, mujeres... muchos me mandan mensajes. Bueno, me dice "mami", "mamucha", y otros pasan por la Casita y ven el portón abierto, y entran, porque las puertas están abiertas.  



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