La Legislatura de la provincia de Buenos Aires aprobó una norma que limita de forma directa el uso de celulares en las aulas de todas las escuelas públicas y privadas del territorio bonaerense. La medida, que ya regía para el nivel primario a través de la Ley 15.534 sancionada en 2025, ahora se extiende formalmente a las escuelas secundarias. De esta manera, las pantallas sólo podrán utilizarse en el aula cuando exista un pedido pedagógico puntual y cuente con la autorización explícita del docente a cargo del curso.
Una medida para frenar la distracción y mejorar la convivencia escolar
La iniciativa impulsada en la Cámara de Diputados bonaerense apunta a ordenar la convivencia dentro de los establecimientos escolares, atacar los problemas de atención y recuperar el diálogo cara a cara entre los jóvenes. La regla general fija la no utilización de dispositivos digitales durante la jornada escolar, abarcando teléfonos móviles, tabletas y consolas portátiles que permitan el acceso a redes sociales, mensajería instantánea o juegos. Cada institución escolar, junto con las autoridades educativas, deberá coordinar cómo se implementará este control en los recreos y en los momentos libres de la jornada.
Evidencia pedagógica y antecedentes regionales
El debate sobre los teléfonos móviles en el aula cuenta con antecedentes firmes tanto a nivel nacional como internacional. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires rige un esquema similar que prohibió el uso en clase para el nivel secundario. Asimismo, informes de la prueba PISA de la OCDE y relevamientos de la Unesco advirtieron que la distracción constante con pantallas deteriora las calificaciones en materias clave y perjudica el clima de estudio. La prioridad fijada por la norma bonaerense es devolverle al espacio áulico su valor pedagógico sin anular la tecnología cuando sea requerida como herramienta formal de enseñanza.
Convivencia digital y educación emocional en el paquete legislativo
La sesión legislativa provincial incorporó además otras dos herramientas de peso para las comunidades educativas: la denominada Ley Ema, orientada a prevenir el hostigamiento, el acoso y la violencia en entornos virtuales, y la reforma que suma la educación emocional en los niveles inicial, primario y secundario. Ambas normativas buscan dotar a directivos, docentes y familias de recursos concretos para acompañar a niños y adolescentes en la gestión de sus vínculos cotidianos, tanto dentro como fuera de la pantalla.

