El impacto del golpe de Estado de 1966 y la respuesta de los jueces provinciales
El nacimiento de la institución ocurrió bajo un clima político sumamente difícil. Apenas tres meses antes, el 28 de junio de 1966, el golpe militar derrocó al presidente constitucional Arturo Illia e instauró la dictadura de Juan Carlos Onganía. La ruptura del orden democrático golpeó de inmediato al Poder Judicial. La Junta militar removió por decreto a la totalidad de los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y declaró en comisión a los magistrados de las provincias. De esta manera, los jueces perdieron la garantía constitucional de inamovilidad en sus cargos y quedaron a merced de la arbitrariedad del poder de facto, mientras el Congreso de la Nación permanecía clausurado.
Frente a la pérdida de garantías y el aislamiento de las provincias, los magistrados judiciales decidieron armar un frente común. La necesidad de proteger la independencia judicial, la carrera por concurso y la dignidad del trabajo en los tribunales impulsó a los representantes del interior a buscar la unión asociativa. La elección de San Nicolás para sellar este acuerdo federal tuvo un peso simbólico enorme: la ciudad rememoraba de forma directa el pacto histórico del 31 de mayo de 1852, piedra basal de la Constitución Nacional.
Tres días de debate en la ciudad y la consagración del nicoleño Jorge Castelli
Durante tres jornadas continuas de deliberación, la rutina cotidiana de la comunidad nicoleña cambió por completo. La llegada de las delegaciones de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, Salta, Santa Cruz, San Juan, San Luis y Santiago del Estero causó una gran repercusión local. El tradicional hotel donde pararon los visitantes recibió a diversas autoridades de la zona, entre ellas funcionarios municipales, jefes policiales, autoridades del Obispado y directivos de grandes industrias del distrito como Somisa y el establecimiento textil La Emilia, quienes agasajaron a la comitiva federal.
El desenlace del congreso incluyó una reñida votación para elegir a las autoridades de la primera comisión directiva de la federación. La asamblea definió la titularidad entre los candidatos de Córdoba y Buenos Aires. Con el respaldo decisivo de sus pares, el doctor Jorge Eduardo Castelli, vecino de nuestra ciudad que presidía el Colegio de Magistrados de la Provincia de Buenos Aires y el Colegio Departamental local, resultó electo como el primer presidente de la historia de la FAM. Su designación coronó una gesta que otorgó a las justicias provinciales una voz de unión con alcance en todo el país.
Hoy, nuestra ciudad volvió a ser la elegida para celebrar los 60 años de la institución
