A pesar de que las cifras oficiales muestran un saldo positivo de 113 mil nuevos puestos entre 2023 y 2025, el análisis detallado revela una caída drástica del empleo registrado y una expansión de las formas de ocupación más frágiles.
Con información de Chequeado
El mercado laboral argentino atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Según los últimos datos de la Cuenta General de Ingresos (CGI) del INDEC, el número total de ocupados en el país registró un incremento de 113.000 personas en los últimos dos años. Sin embargo, detrás de la cifra celebrada por el Ejecutivo Nacional, se esconde un fenómeno que los especialistas definen como "empleo refugio": la sustitución de trabajo formal por cuentapropismo y empleo "en negro".
El derrumbe del trabajo en blanco
El dato más alarmante que se desprende de la estadística oficial es la pérdida de 241.000 puestos de asalariados registrados en el sector privado. Esta cifra indica que los sectores productivos con mayor capacidad de generar empleo de calidad están reduciendo su actividad y destruyendo puestos de trabajo protegidos por ley. A esto se suma una baja de 25.000 vacantes en el sector público.
En la vereda opuesta, el crecimiento del empleo se explica exclusivamente por dos sectores:
Independientes: Con un aumento de 346.000 puestos, compuesto mayoritariamente por personas que trabajan por cuenta propia.
Asalariados no registrados: Una suba de 33.000 personas que trabajan bajo dependencia pero fuera del sistema legal.
Menos derechos y salarios más bajos
Especialistas consultados advierten que este cambio de composición del mercado laboral implica un deterioro en la calidad de vida de los trabajadores. Federico Pastrana, director de la consultora C-P, señala que el cuentapropismo informal se ha vuelto la única vía de expansión ante la crisis del sector formal.
Para Luis Campos, de la CTA Autónoma, lo que el Gobierno presenta como un avance es, en realidad, una "mala noticia". Según el experto, se está fomentando la inseguridad laboral: "Están celebrando el crecimiento de formas precarias: menos salario, más jornada y menos productividad". En términos económicos, la brecha es clara: mientras un empleado registrado percibía en promedio $1,9 millones en 2025, un trabajador independiente apenas alcanzaba los $1,5 millones.
La carrera perdida contra la demografía
Incluso analizando el aumento neto de 113 mil puestos, el desempeño del mercado laboral queda en deuda frente al crecimiento poblacional. Daniel Schteingart, del think tank Fundar, advirtió que mientras el empleo total creció apenas un 0,6%, la población en edad de trabajar aumentó un 2% en el mismo periodo.
Este desfasaje sugiere que, aunque hay más gente trabajando, el mercado laboral no logra absorber el ritmo del crecimiento demográfico, empujando a los nuevos trabajadores a empleos de baja calificación —las tradicionales "changas"— que, según el investigador Jorge Paz, ya representan casi el 80% del sector no asalariado.
