lunes, 18 de mayo de 2026

Un fósil prehistórico hallado en el Arroyo del Medio se expone en el Museo de Historia Natural de Ginebra

El ejemplo más famoso de la increíble variedad de fauna prehistórica de nuestra región es un esqueleto enorme, del tamaño de dos vacas, que se descubrió hace aproximadamente un siglo en el Arroyo del Medio y se encuentra expuesto en el Museo de Historia Natural de Ginebra, en Suiza. Aunque durante mucho tiempo se lo conoció como Glossotherium, los registros actuales lo identifican bajo el nombre de Megatherium americanum (con el número de colección PIMUZ 479).

Santiago Roth (sentado)

Este impresionante hallazgo demuestra la riqueza tremenda que esconde el suelo de San Nicolás de los Arroyos. Aunque en esta zona no se encuentran dinosaurios —ya que los sedimentos expuestos en las barrancas del Río Paraná y los arroyos pertenecen a una etapa posterior de la Tierra (períodos Mioceno, Pleistoceno y Holoceno)—, nuestro territorio estuvo habitado por mamíferos gigantescos que vivieron hace entre 5 y 1 millón de años.

El viaje del fósil hacia Europa

La historia de cómo este esqueleto terminó en Suiza se remonta a una época en la que no existían las leyes actuales de protección del patrimonio. Hace cien años, el intercambio, la investigación y la venta de fósiles hacia Europa eran prácticas normales.

El encargado de descubrir y trasladar este material fue Santiago Roth, un buscador suizo que vivió en San Nicolás, Pergamino y Baradero. Roth extraía estos restos prehistóricos para investigación o comercio. Gracias a esa tarea, el fósil se conservó en perfecto estado, permitiendo que hoy el mundo conozca la riqueza paleontológica de nuestra zona.

¿Cómo era el Megatherium? Un perezoso del tamaño de un elefante

El Megatherium fue uno de los mayores mamíferos terrestres que se conocen en la historia del planeta: pesaba más de 3 toneladas y medía más de 6 metros desde la cabeza hasta la cola, un tamaño muy parecido al de los elefantes actuales. Era el más grande de los perezosos terrestres y formaba parte de la abundante megafauna que habitó durante la época del Pleistoceno.

Tenía un esqueleto sumamente robusto, con una gran cintura pélvica y una cola ancha y musculosa. Gracias a este físico, podía pararse sobre sus poderosas patas traseras y usar la cola para formar un trípode; así lograba soportar su enorme peso mientras usaba las garras curvas de sus largos brazos para alcanzar las ramas más altas de los árboles, alimentándose a una altura a la que otros animales no llegaban.

Debido al gran tamaño de sus garras, no podía apoyar las palmas de las manos ni las plantas de los pies, por lo que caminaba apoyando los costados de sus extremidades, de manera similar a como lo hacen los osos hormigueros de hoy. Aunque habitualmente se movía en cuatro patas, las huellas fósiles encontradas en nuestro país (como las de Pehuen Có) y los estudios de su cuerpo demuestran que era capaz de caminar erguido sobre sus dos patas traseras. Además, tenía un hocico estrecho y un labio largo y prensil que le permitía agarrar y cortar con mucha precisión las ramas y hojas que elegía para comer, demostrando que era un animal muy selectivo con su alimento.

Un orgullo que debemos recuperar

El valor científico de las investigaciones de Santiago Roth en nuestra región quedó plasmado en importantes publicaciones de la época en Europa. Un testimonio clave de esto es su obra de 1888 titulada "Beobachtungen über Entstehung und Alter der Pampasformation in Argentinien" («Observaciones sobre el origen y la edad de la formación pampeana en Argentina»), una separata especial de la revista de la Sociedad Geológica Alemana. En este histórico documento, Roth expuso ante la comunidad científica internacional sus detallados hallazgos geológicos y paleontológicos realizados en el suelo pampeano, sirviendo como el registro fundamental que dio a conocer al mundo la impactante megafauna —como el gigantesco Megatherium del Arroyo del Medio— que alguna vez habitó en la zona de San Nicolás y sus alrededores.


Actualmente, el esqueleto del Arroyo del Medio forma parte del Museo de Historia Natural de Suiza, uno de los centros más visitados de Europa, con colecciones de fama mundial.

Mientras en el exterior se expone este pedazo de nuestra identidad, el Museo de Ciencias Naturales "P. Antonio Scasso" de San Nicolás (ubicado en el Colegio Don Bosco) trabaja junto a científicos de Dinamarca y Suiza para recuperar toda esta historia perdida. El objetivo actual es conversar con los vecinos y proteger las barrancas, ya que el avance urbano sin control destruye estos yacimientos y nos quita la oportunidad de conocer y cuidar nuestro propio pasado.

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