jueves, 23 de abril de 2026

La caída de empresas registradas alcanzó el 4,4% en los últimos dos años. 22.608 firmas y 297.716 empleos registrados menos

En los principales centros productivos del país, la dinámica empresarial muestra signos de retroceso según las estadísticas oficiales más recientes. De acuerdo con los datos suministrados por la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), el número de empresas registradas en Argentina sufrió una caída del 4,4% entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025. Esta cifra se traduce en el cierre definitivo de 22.608 firmas en todo el territorio nacional, impactando directamente en el tejido PyME que sostiene la economía local y regional.

La mayor parte de esta retracción se concentró en el segmento de las microempresas, aquellas que cuentan con menos de cinco trabajadores. Según los registros de la SRT, las unidades productivas con un solo empleado disminuyeron un 6,5%, mientras que las de dos empleados cayeron un 6,8%. Estos números reflejan una crisis profunda en la base de la pirámide empresarial, donde el 89,3% de las empresas que desaparecieron en los últimos 24 meses pertenecen a este sector de pequeños emprendimientos y comercios de cercanía.

El impacto en el empleo y las medianas empresas

A pesar de que las empresas con más de seis empleados suelen tener mayores estructuras de espalda financiera, ninguna categoría logró mantenerse estable en el período analizado. Las empresas pequeñas (de 6 a 25 trabajadores) registraron una baja del 1,9%, las medianas un 1,1% y las grandes corporaciones un 1,4%. En términos de puestos de trabajo, el impacto es significativo: se perdieron 297.716 empleos registrados, de los cuales el 76,6% correspondía a las plantillas de las grandes empresas, evidenciando un ajuste generalizado en la nómina de trabajadores del sector privado.

Este escenario ubica a la caída actual como una de las más pronunciadas de las últimas décadas en los primeros 25 meses de una gestión de gobierno. La tendencia negativa es transversal a casi todos los sectores económicos y se replica en la gran mayoría de las provincias argentinas, con la única excepción de Neuquén debido a la actividad específica de Vaca Muerta. En San Nicolás, la preocupación se traslada a la actividad metalúrgica y comercial, sectores que históricamente dependen de la estabilidad de estas unidades productivas para mantener el nivel de consumo y empleo local.

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