La Justicia Federal formalizó la imputación contra cuatro personas acusadas de integrar una organización dedicada al tráfico de estupefacientes desde el norte del país. La investigación se precipitó tras el hallazgo de más de seis kilos de cocaína ocultos en una mochila en la Terminal de Rosario. La droga, distribuida en seis "ladrillos" y disimulada con globos de colores, llegó en un micro de larga distancia proveniente de San Ramón de la Nueva Orán, Salta.
El cargamento interceptado no tenía como destino final la ciudad de Rosario, sino que formaba parte de una logística de distribución regional. Según la hipótesis fiscal, el estupefaciente debía continuar su ruta hacia localidades como Alcorta y Máximo Paz, para luego ser comercializado en ciudades de nuestra zona de influencia, incluyendo San Nicolás, Villa Constitución y Colón. Este método de transporte en unidades de pasajeros busca evadir los controles en las rutas principales.
La trama delictiva revela una preocupante conexión carcelaria, ya que la logística habría sido coordinada desde el Penal de Marcos Paz. Uno de los imputados, pareja de la mujer detenida en la terminal, brindaba instrucciones precisas sobre el acondicionamiento de la sustancia y las negociaciones de precios mediante el uso de teléfonos registrados a nombre de terceros. Los otros dos involucrados enfrentan cargos por coautoría en el transporte y tenencia ilegal de armas de fuego.
El Juez Federal de Garantías, Román Lanzón, dictó la prisión preventiva por 120 días para los cuatro implicados mientras avanza la instrucción. La pesquisa, que se inició en septiembre del año pasado tras una denuncia anónima, continúa bajo la lupa de los investigadores para identificar a los proveedores en el norte argentino. Por el momento, la causa deja al descubierto una estructura que utilizaba el transporte público para abastecer mercados locales en el sur santafesino y el norte bonaerense
