El discurso del Gobierno sobre los beneficios de la reforma laboral parece haber perdido fuerza en lo que la gente comenta y discute hoy. Según los datos de la consultora Analogías, mientras que a fines de 2025 el oficialismo lograba instalar la idea de que la reforma traería una mejora en las condiciones de trabajo, hoy el enfoque de los medios cambió: más del 43 % de las noticias presentan el tema simplemente como una pelea política por el poder. El argumento de la actualización de las leyes quedó relegado a un segundo plano, y el oficialismo hoy cuenta con muy poco acompañamiento editorial para sostener su versión original del proyecto.
En las redes sociales, el escenario se volvió más complejo con la aparición de un tercer grupo de opinión que no se identifica con ninguno de los dos bandos tradicionales. Ya no se trata solo de una división entre quienes apoyan al Gobierno y quienes defienden a los sindicatos; ahora existe una corriente de desconfianza generalizada que critica a ambos por igual. Este sector es el que más interactúa y comparte contenido, reflejando un malestar social que se siente alejado de la dirigencia política y de las cúpulas gremiales.
Por su parte, el sector sindical atraviesa un momento de cuestionamiento interno importante. Aunque la CGT y la CTA tienen un gran protagonismo en las noticias, en el mundo digital enfrentan duras críticas de sus propios representados. La decisión de movilizar al Congreso sin convocar a una medida de fuerza mayor fue interpretada por muchos como una respuesta insuficiente, lo que generó tensiones dentro del peronismo. En definitiva, la reforma llega al debate en un clima de fragmentación, donde tanto el Gobierno como los sindicatos han perdido terreno frente a una sociedad cada vez más escéptica.
