Hablar de fútbol en San Nicolás de los Arroyos es, inevitablemente, rendir culto a la figura de Enrique Omar Sívori. Considerado unánimemente como el máximo exponente deportivo de la ciudad, "Chiquín" trascendió las fronteras del potrero nicoleño para convertirse en una leyenda global que unió la picardía del fútbol argentino con la elegancia europea. Su talento disruptivo, que lo llevó a ganar el Balón de Oro y a brillar en la Juventus, no solo lo posiciona como el jugador más grande de la historia local, sino como un embajador eterno que puso el nombre de su querido San Nicolás en lo más alto del fútbol mundial.
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| Foto: https://www.wikidata.org/wiki/Q220700 |
De esta forma recuerda sus inicios en San Nicolás el periodista Carlos Aira en una crónica titulada Enrique Omar Sívori: padre de Maradona, abuelo de Messi publicada en Abrí la cancha
Hijo menor del matrimonio entre Adeodato Publio Sívori y Carola Tiracchia. Enrique nació y creció en una humilde vivienda sobre la calle América esquina Francia, a pocas cuadras del cementerio municipal. Infancia de potrero intercalada con los estudios en la Escuela de Artes y Oficios, como la mayoría de los pibes humildes del barrio, donde aprendió el oficio de Tornero mecánico.
Francia fue el primer club-equipo de Sívori. Homenaje a la calle en la cual vivían la mayoría de los pibes. En 1950 fichó para Club Atlético Teatro Municipal. Nadie podía creer que ese gurrumín de cabello invariablemente despeinado – en tiempos de religiosa gomina – fuera dueño de tanta habilidad. Enrique pasó a ser Chiquín. Llegó el debut. Domingo 21 de octubre de 1950. Quince años recién cumplidos y derrota 2 a 0 ante Villa Hermosa. Una semana más tarde llegaron sus primeros dos goles. Fueron ante Unión, en General Rojo, un pueblo a la vera de la 188 camino a Pergamino.
La fama de Sívori en San Nicolás era inmensa. Pero en toda historia existe un golpe de suerte. La que permitió arrebatarlo del fútbol chacarero y llevarlo al cénit del fútbol mundial.
A mediados de 1951, River Plate realizó pruebas de juveniles en Rosario a cargo de Renato Cesarini. Enterado del reclutamiento de jóvenes valores, José Maiorano – miembro de la Subcomisión de Fútbol de River – recibió el mensaje urgente de Nicolás Gualdone, un amigo nicoleño que le habló maravillas del pibe de Teatro. Fue tan grande la insistencia que Cesarini desvió su regreso hacia San Nicolás para ver al chiquilín de 15 años. Se organizó un picado informal en cancha de Teatro. En sólo diez minutos, Cesarini comprobó que el petiso de medias bajas y zapatillas desvencijadas era un crack y aconsejó su inmediata contratación.
Se inició una disputa porque Teatro Municipal pidió mucho dinero por su joya. En Núñez respondieron: «Tiene talento pero lo tenemos que formar«. La oferta millonaria no fue aceptada por el club. Se inició una fuerte disputa entre la familia Sívori y Teatro. Semanas de discusiones. Finalmente, Teatro cedió y transfirió a su estrella a cambio de la recaudación de un partido amistoso. El mismo se realizó el 2 de octubre de 1951 y River venció 5 a 1.
Mucho se ha publicado sobre el máximo ídolo del fútbol nicoleño, pero pocas obras logran la profundidad de 'Eternamente Chiquín'. Dirigido por Pablo Rozadilla y Oscar Mayer, este documental estrenado en 2012 recorre la vida de Enrique Omar Sívori con un registro único de su carrera nacional e internacional. Revivimos la historia del 'Cabezón' en este material audiovisual imprescindible para el deporte local.
